viernes, 29 de junio de 2007

Condoritos Funerarios

Presidente del gremio cuenta las mejores anecdotas:

Como en la películas de blanco y negro, se olvidan de la urna, se enteran de que el muerto estaba vivo o notan que le muerto se comporta como vivo. Sorprendente, pero cierto. Esto sucede en las funerarias de Chile.

Anécdtoas curiosas hay en todos lados, pero con las funerarias están más escondidas. El presidente de la Asociación Nacional de funerarios, Manuel Pavéz, accedió a relatar tres casos de "A quién no le ha pasado" entre urnas y coronas.

Una de dos
Cuando los empleados llegarona a la casa de reposo, la urna estaba instalada en una pieza donde había dos camas con cuerpos cubiertos. De repente se escuchó un: "¡Guaaa!". El grito los sorprendió a todos. Habían destapado al cadaver incorrecto y una señora se recogía entre las sábanas. "¡No, es la otra!" dijo la enfermera. Plop.

Yo no fui
Las complicaciones de llevar al muerto a la urna cuando se encuentra en un segundo piso se solucionan con una sábana. En ella se carga la urna hasta la planta baja y el resto es común para todos. En este caso, cuatro personas hacían el esfuerzo físico que implica, cuando de repente a alguien de le salió un peo. Inmediatamente el "chico", apodado de esta forma debido a su baja estatura, fue el principal sospechoso, pero se defendiendo diciendo: "El muerto fue". Todos se miraron en silencio, tomándolo como una ofensa. Pero es lo más natural, si a los muertos se les acumulan gases y por alguna parte tienen que salir. Incluso hicieron un sumario para determinar quién había sido. No sólo hay que temerles a los vivos en estos casos.

"Se me fue"
Era día de elecciones presidenciales, en diciembre de 2005 y el chofer de la carroza andaba un poco apurado. Llegó al Cementerio Metropolitano, bajó las coronas y se fue. Llegado a la empresa, con sorpresa recién notó que no había bajado la urna. Muerto de miedo de ver la cara de los familiares al volver, fue a buscar a los pacos primero. En la urna querían meterlo a él.

Total...¡A quién no le ha pasado!

[Adaptación The Clinic]

jueves, 14 de junio de 2007

En la PSU

Al fin! el día con el que había tenido pesadillas toda mi vida, el renombrado, el intocable. Después de un año de preu, de todos esos faccímiles y por sobre todo, los sermones de viejos: "Estudia, estudia, estudia", "Queda poco", "La universidad espera...", blablabla.

Estaba lleno de weones muertos de susto y unas cuantas promotoras de diarios, lápices, cuadernos y unos panfletos del Instituto Simón Bolivar entremedio, porque "Ven a ganar ven a triunfar..." Al oyo! Era última opción por si alguna desgracia ocurría en medio de la prueba, igual guardé uno. El reconociminto de salas hizo que me guiara fácilmente hacia el lugar de los hechos y listo: a esperar que todo empezara, pero más que nada, que terminara. Después había carretes por doquier y por fin podía tirar todos esos papeles a la parrilla, a la basura, donde quisiera. Era libre.

Al lado mío había dos tipas que se conocían y conversaban sobre la materia, siempre odié que hicieran eso, me hacían dudar de mis re-repasados conocimientos. También había un punketa, un perno a cagar y una típica niña top, al resto le daba la espalda y ni me interesé en mirar. Vi mi reloj, quedaba poco y se acercó una vieja con unos sobres grandes de papel. El momento llegó. 8am y comenzaron a llamarnos uno por uno. Como soy Vidal, al último, como siempre y me instalé en un rincón a esperar. Estaba con cara de nada mirando a la revisora cuando una de estas minas que eran amiguis, se fue a piso de cara y empiezó a convulsionar heavy. Chorreaba la sangre y la amiga gritaba y la revisora con cara de "qué hago?"...Todo mal. Algunos tipos de la sala que algo alcanzaban a cachar asomaban la cabeza de puro sapos con los ojos bien abiertos y cara de asco. La pobre mina seguía ahí en el piso y yo al lado inmóvil. No sé cuánto tiempo pasó, pero de repente llegó un guardia. Justó cuando paró todo el escandalo, la tomaron en brazo y se la llevaron con la amiga corriendo al lado histerica. Después de todo el incidente y mi trauma sangriento pre-psu la revisora me miró y siguió la lista. "Vidal?", asentí con la cabeza y pasé por el lado. Plop. Total, a quién no le ha pasado.